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sábado, 7 de febrero de 2015



                                                             AMIGA SOLEDAD


 Amiga recuerdas cuando en este hogar, había alegría, una mujer que cocinaba, que rezongaba con los niños, amenazando con palizas que nunca llegaban, sabrosas comidas, casa. limpia, amigos que venían a pasar el día, donde todo era alegría y felicidad. Hoy no hay gritos de niños, ni sabrosas comidas, solo hay tristeza y abandono.


Pasaron los años, los niños crecieron, se fueron lejos a estudiar, prometiendo que vendrían seguido a visitarnos. En la casa quedamos mi señora y yo, un día ella enfermo, ya no reía como siempre, su rostro estaba pálido, siempre estaba cansada, así pasaron los meses y poco a poco su cuerpo se fue deteriorando. Hasta que una mañana ya no despertó, emprendió su viaje al cielo, dejándome aquí solo, en la mas profunda de las soledades.


Los hijos llaman cada tanto, muy rara vez vienen a visitarnos dicen que tienen mucho trabajo y que se aburren  aquí.
-La pucha yo los entiendo...


El vecino pasa y me pregunta:
-¿como anda vecino?, yo le respondo,
-Bien, ¿que le voy a decir?
Que en mi hogar  ya no queda nada, que estoy siempre solo, que nadie viene a visitarme, que el único que me acompaña es mi perro fiel y mi amiga soledad. Que ya no me quedan amigos, porque algunos ya partieron, otros sus familiares los llevaron a una casa de salud y unos pocos son los afortunados que viven con sus hijos y pasean orgullosos con sus nietos.


-Los ojos me arden, debe ser la tierra, tengo un nudo en la garganta y bueno...
Lo único que me queda es calentar un poco de agua, para tomar unos mates y conversar con mi amiga soledad y mi perro fiel, que es el único que se alegra de verme.


-La pucha me queme nuevamente y bueno..., otra cicatriz más que me va hacer, esto me pasa por ser viejo. Pensar que yo creía que mi vejez iba a ser distinta, que estaría rodeado por toda mi familia y que disfrutaría mucho de mis nietos.


-Siéntate soledad, sillas es lo que sobran, vamos a recordar viejos tiempos, cuando yo tenia una familia, ahora soy un pobre viejo, que molesta, abandonado a su suerte y viviendo en la mas profunda de las soledades.


-La pucha, otra vez mis ojos me arden y se nublan, son cosas de viejo, ¿verdad amiga?